Alves “(Román y Martín) siempre me decían: Nosotros venimos, entrenamos y damos lo mejor. Pero no nos pida que seamos amigos”

El ex jugador y entrenador Xeneize, Abel Alves dialogó con Gerardo Piorno y Luciano Cofano en la previa de Always Ready vs Boca. Su paso como entrenador, la relación con Riquelme y Palermo, los jóvenes jugadores de boca y la mística Xeneize.

Llegar, de golpe, a ser el técnico de Boca

Aberl Alves llegó a ser técnico de Boca en 2010, tras la salida de Alfio Basile “Yo me formé en el mundo Boca. Me eduqué en el mundo Boca. Se lo que es la institución. Conozco hasta al

El “Chueco” Abel Alves en su etapa como entrenador xeneize

que barre y al que cierra la puerta. Toda una vida ahí adentro. Después de haber sido jugador, y haber sido campeón junto al mejor jugador de la historia (que para mi fue una bendición), empecé a trabajar en las divisiones inferiores. Y ahí veía como se tenían que formar los jugadores. Yo estaba en tercera y, de la mano de Jorge Griffa, que era un maestro, le dábamos los “últimos toques” a los chicos para que salten a primera. Cuando me toca la oportunidad, muchos de los jugadores con los que trabajé, estaban en primera división. La tercera división siempre iba de pretemporada con la primera y yo ya veía las cosas como estaban en el equipo. El “Coco” Basile estaba con ciertas cosas que pasaban dentro del grupo que, por ahí, no estaban bien. Luego de perder con River en Mar del Plata, el Coco renuncia faltando cuatro días para comenzar el campeonato. Ameal me llamó. Imaginate la ilusión para mi, que tuve una vida ahí dentro, de agarrar el primer equipo. Era una oportunidad grandísima. Pero sin desconocer las cosas que sucedían dentro del plantel.”

Yo los quise “amigar” a Riquelme y Palermo

“Como todo entrenador, te presentás ante el plantel, aunque ya todos me conocían. Y les dije que me hacía cargo del primer equipo porque el Coco había renunciado. Yo sabía las cosas que pasaban en ese plantel y, ahí tenía que atacar. En ese momento no estaban muy bien Román con Palermo, que eran dos jugadores que le habían dado todo a Boca. Esa fue mi primera acción. Yo traté de unirlos, de solucionar ese problema entre ellos. Yo hablaba con ambos. No te olvides que los conozco desde que llegaron al club, desde Estudiantes y Argentinos. Ellos me decían que conmigo no había ningún problema, pero que no tratara de hacerlos amigos entre ellos. Un montón de veces quise juntarlos para hablar y nunca pude. Ellos hablaban siempre conmigo, pero cada uno por su lado. Nunca me dieron los motivos. Era algo muy personal de ellos. Eran dos titanes, dos gigantes. Cuando salían a la cancha la gente se volvía loca”

(Román y Martín) Siempre me decían ‘nosotros venimos, entrenamos y damos lo mejor, pero no nos pida que seamos amigos“.

 

Los jóvenes formados en Boca

“Los tiempos han cambiado. Los jugadores han cambiado. Yo no estoy en el día a día ahí adentro. Pero uno sabe por lo que se ve desde fuera, y por amigos que tengo en el club, o por lo que se ve en la tele. Y a mi me duele muchísimo que jugadores que se formaron en las inferiores del club le falten el respeto, no solo a Sebastián Battaglia, sino a su figura como técnico de Boca. A Battaglia yo lo tuve como jugador en inferiores. Se la clase de persona que es, y lo que quiere al club. Y a mi duele que los jóvenes hagan cosas fuera de lugar. Boca no es eso. Yo me formé de otra manera. Me formé con jugadores que me mostraron el camino. Me dejaron en claro lo que era Boca. Tener respeto por la gente, por los jugadores, por el técnico. Dejar todo dentro de la cancha. Eso en Boca no se negociaba nunca. Hoy no hay muchos referentes en los equipos que le marquen el camino a los chicos. ”

¿A que juega el Boca de Battaglia?

“Seba empezó jugando muy bien. Con los chicos. A mi me gustaba mucho como jugaba Varela. Almendra también jugaba muy bien. Además de los jugadores que ya estaban en el primer equipo. Y después tuvieron problemas. Y se hace difícil. Porque Boca vende, sale en todos lados, en todas partes del mundo. Yo estoy en México. Y los mexicanos saben todo lo que pasa en Boca. Los que me conocen me paran en la calle y me preguntan ¿por qué Boca esto, por qué Boca lo otro? Yo conocí gente del fútbol, que ha ido a partido por mundiales, los he llevado a ver a Boca a la Bombonera y no lo podían creer. Miraban 80′ la tribuna y diez el partido. Boca es eso. Es conocido mundialmente. Y hoy Boca no está reflejando  en la cancha lo que es la historia de Boca. La mística de Boca. Y esto no es sobre el técnico. Hay jugadores en el plantel que tienen años jugando al fútbol. Y, por experiencia vivida, los que ganamos y perdemos los partidos somos los jugadores.”

La actitud no se negocia

“Los que tienen que decidir y entregar todo son los jugadores. En Boca vos podés negociar lo que sea. Jugar más adelante, más atrás, por arriba, por abajo. Pero lo que no podés negociar en Boca es la actitud y las ganas de jugar. Porque eso es Boca. Es el respeto por la mística de Boca. Es lo que no estoy viendo en este equipo. En el fútbol hay tres patas fundamentales: jugadores, cuerpo técnico y comisión directiva. Si las tres patas tiran para el mismo lado, se van  a cumplir los objetivos. No es todo del técnico”

Los referentes

Los referentes, los que hace mucho que están jugando en el club, son los que tienen que agarrar a los chicos jóvenes, o a los que recién llegan, y decir ‘Bueno, muchachos. Boca es esto. Boca tiene una mística, Boca tiene una historia. En Boca no se negocian la actitud ni las ganas dentro de la cancha. En Boca tenemos que estar todos unidos, jugar y, cada vez que salimos a la cancha, tenemos que dar la vida. En cada pelota que trabamos tenemos que pensar que dejamos la vida. Pensar que si perdemos nos van a atacar a nuestra mamá, sacar un hijo o perder un brazo. Eso es lo que quiere el hincha de Boca. Eso es lo que mamé en este club. ”

Abel Alves

“Antes, vos entrabas a un vestuario y, a los referentes se los respetaba, se los escuchaba. Porque eran los que marcaban el camino. Si veían a un jugador que no se estaba entrenando bien, se lo marcaban, O si no se cuidaban en su vida personal. Habían reuniones y todo quedaba entre los jugadores. Y, a veces, nos íbamos hasta a los puños. Nos agarrábamos a trompadas. Pero después salíamos a la cancha y el único objetivo que teníamos era el poner bien arriba el nombre de Boca

“Yo viví dentro del club la época de Bianchi. Y me ha tocado escuchar charlas en los vestuarios entre los jugadores. Yo los escuchaba como se hablaban, las cosas que se decían, con qué compromiso, con qué responsabilidad… Era imposible que ese equipo perdiera. Más allá de los grandes jugadores que eran. De diez partidos, a lo sumo perderían uno.”

Abel Alves y su recuerdo de Diego

Junto a Diego, en aquel Boca del ’81

El haber jugado en Boca con el mejor jugador del mundo fue la mayor bendición… No le puedo pedir más a Dios ni a la vida. Cuando me enteré que falleció, no sabía para donde ir. No lo podía creer. Porque Diego había pasado por circunstancias así. Y esperaba que, a los dos, tres o cinco horas, dijeran “Diego no murió“. Estuve casi un día esperando que dijeran “No,Maradona no murió“. Para el nacimiento de mi hija. Mi hija se tenía que operar del corazón y no tenía lugar en el Hospital de Niños porque había muchos chicos, y habían muchas salas sin equipamiento. Cuando voy con (Guillermo) Coppola y el director me dice ‘Nosotros necesitaríamos una mano para completar estas salas, para operar a todos los chicos, y también a tu hija‘ Coppola lo llama desde el hospital a Maradona que estaba en Italia. Y Diego le dice: “Si, para el Chueco, como no”. Hizo un partido al día siguiente. Un partido entre extranjeros que jugaban en Italia contra jugadores italianos. La mitad de la recaudación quedó para hospitales de Italia. Y la otra mitad vino para Argentina. Pudieron comprar el equipamiento para las salas y se pudieron operar un montón de chicos, entre ellos mi hija. Son cosas que no me voy a olvidar en la vida”

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