Cuando las Gladiadoras se convirtieron en profesionales

El camino de la igualdad entre hombres y mujeres es lento y sinuoso, aunque con el paso del tiempo gracias a la lucha de ellas por la equidad han logrado conseguir un hito histórico en el deporte Rey.

El fútbol es parte de nuestro ADN, pero hasta hace unos años parecía que solo podía ser cosa de “hombres” y que las mujeres (solo por su condición de mujeres) estaban ajenas a participar del deporte como profesionales.

Quizás el mayor impedimento para que las mujeres futbolistas puedan jugar en las mismas condiciones que sus pares, los futbolistas hombres, era sostenido por la ausencia de perspectiva de género en el deporte. Lo cierto es que los que parecía tan lejano, después de la lucha incansable de tantas jugadoras, un día se dio.

A pocos meses del pasado Mundial de Francia 2019, la Asociación del Fútbol Argentino y Futbolistas Argentinos Agremiados anunciaron la oficialización del fútbol femenino y firmaron un acuerdo para dar inicio a la Liga Profesional de Fútbol Femenino.

En agosto de 2019 las Gladiadoras, jugadoras del plantel de fútbol femenino de Boca firmaron sus contratos con el club en las oficinas de Presidencia de la Bombonera.

Una conquista que marcó un antes y un después y un gran logro para las jugadoras que venían luchando por la igualdad de derechos y el reconocimiento en los clubes.

En Boca Juniors, las primeras jugadoras en firmar su vínculo formal con el club por una temporada fueron las arqueras Abigail Chaves, Laurina Oliveros y Dulce Tortolo; las defensoras Julieta Cruz, Noelia Espíndola, Julieta Gergo, Cecilia Ghigo, Ludmina Manicler y Eliana Stábile; las volantes Lorena Benítez, Camila Gómez Ares, Florencia Quiñones, Fabiana Vallejos y Constanza Vázquez; y las delanteras Micaela Cabrera, Clarisa Huber, Andrea Ojeda, Estefanía Palomar, Fanny Rodríguez, Yamila Rodríguez y Carolina Troncoso.

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