La Azul. Pequeña bodega y viñedos en el Valle de Uco, Mendoza

Dialogamos con Tomás Fadel, en la previa del Superclásico, sobre las bondades de Bodega La Azul

El Valle de Uco

Mendoza es un desierto. Y, geográficamente se divide en tres “oasis”, tres lugares en los que hay un poquito más de agua: La cuenca del río Mendoza sería el “Oasis Norte” (en la zona de Mendoza Capital); el “Oasis Sur” (La zona de San Rafael, Malagüe); y el Valle de Uco es el “Oasis Centro”, en la cuenca del río Tunuyán. Es un lugar de altura y que tiene un suelo muy característico, con mucha piedra. Un lugar muy agreste, pero por suerte mi abuelo y otros viejos de aquella época descubrieron que la uva se daba bien ahí.

Bodega La Azul

La bodega, como tal, se empieza a construir en el 2001. Pero ya en la década del 60 mi abuelo empieza a plantar las primeras viñas en nuestra finca, así que tenemos viñas bastante viejas. Era una época en la que se hacía poco de agricultura en el Valle de Uco. Yendo de cacería con su hermano, se dan cuenta que un puestero tenía tomate, tenía zanahorias, tenía viñas. Y se dan cuenta que “acá pueden crecer cosas”. La nuestra es una bodega familiar, una bodega pequeña. Mi mamá siguió sus pasos y hoy cuanta con una finca con varias variedades de uvas (Cabernet Sauvignon, Malbec, Bonarda, Syrah, etc.) y en el 2014 ella hizo una pequeña “Casa de Huéspedes” donde la gente se puede hospedar y conocer nuestra Bodega. Y nuestro restaurante, que lo atiende mi hermano, en la ruta 89, en Tupungato, también en nuestra finca. Hoy por hoy tenemos la posibilidad de recibir al turismo de manera completa: alojamiento, almuerzo, cena y, por supuesto, conocer nuestras viñas, probas los vinos que es lo más rico, lo más interesante.

 

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¿Una recomendación?

“Yo soy un caso raro, porque a mi me gusta el vino blanco, incluso cuando hace frío. En este momento estoy tomando un Sauvignon Blanc. Pero lo que recomendaría, para sentarse a ver el partido, es un buen Malbec, con un buen quesito, un quesito de esos que te venden en la ruta. Para mi es insuperable. Si bien mucha gente está acostumbrada a sentarse a ver el partido con una cerveza, el vino tiene muchas propiedades. Yo recomendaría un Malbec.”

¿Por qué La Azul?

Cuando mi abuelo ya estaba muy mayor para trabajar en el campo, decidió dividir  tierras entre sus hijos. Quiso hacerlo en vida. Las dividió en colores, y mi mamá sacó el azul. Esa es la historia del origen del nombre.

 

 

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